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Aprende del Dolor

Mariate Aúz Blog Samate
Cursos Crecimiento Personal

Me entregue al dolor de manera totalmente consciente, me rendí ante él, deje que fuera tal cual es, sin juicio, sin frenarlo, dejando que invadiera todos los rincones de mi cuerpo y de mi mente.

Y lloré, solté el control y me deje llevar sin tratar de apartarme de él hasta que cesó, lentamente.

El mantenerme ahí, mirándolo a la cara, asumiéndo ese dolor me sujetó firmemente al presente. Y cuando fui a mi interior, me sostuve en el perceptor
firme, estable, que allí aparecía. En frente la nada, el silencio, la calma y una absoluta sensación de infinitud, de existencia, fue apoderándose de todo.
Entonces el momento… Se hizo eterno.

Después entendí que el dolor es una fuerza sanadora por su indiscutible capacidad de anclarte al presente.